martes, 5 de mayo de 2026

¿Dónde está el amor que embriaga el alma? 💖

¿Dónde está el amor que embriaga el alma? Aquel que te reconstruye, que es refugio, que es calidez. Que rompe como las olas del mar chocan contra las rocas y se llevan los resquicios de un antiguo yo, llenas de viejas estructuras y creencias. 

Puede que ese amor no exista en este mundo gris y cotidiano, lleno de cenizas, aunque un eco de mi alma lo recuerde y quiera entregarse a arder y ser llama de este incendio de emociones provocadas por una fuerza poderosa entre tú y yo que contiene el universo y a la que llaman amor.

Nos pasamos toda nuestra vida buscando el amor, en un lado y en otro, en gente que va y viene y a veces se siente como un vidrio frío muy superficial a la hora de tocarlo e incluso de alcanzarlo. Lo buscamos en gestos pequeños que nos sacan sonrisas, como en un atardecer, el ronroneo de un gato, la lluvia al caer, un rayo de sol que intercede los vértices de nuestra piel; pequeños placeres que nos ofrece la naturaleza, toda ella llena de amor.  

Pero aun así no es suficiente. Anhelamos un amor bidireccional. A veces, por querer encajar y sentirnos parte de algo, nos quedamos con lo destructivo y abusivo de un amor barato, fallándote a ti misma, conformándote con unas migajas; tú, que estás hecha de amor y este reside en ti, te has olvidado de tu amor propio. De joven deseas un amor que te rescate del amor que no te han dado otros (ni tú misma), que te sane las heridas, heridas que te toca aprender a sanar con el desamor y la madurez, que se convierte en amor por una misma. Y empiezas a entender que no eras aquel personaje, y empiezas a buscar quién eres, tu ser, tu autenticidad. 

Existe la ley de la dualidad, donde todo el universo tiene dos polos opuestos o complementarios; para que exista uno, debe existir el otro; uno solo no podría existir como tal, necesita del otro. Y ambos tienen la misma raíz; solo lo manifiestan en diferentes grados. Dicho esto, aunque te des todo el amor propio, aunque te embriagues de él y lo encuentres en la naturaleza que te rodea, necesitas de otro para poder crecer; tu alma busca calmar la sed en la fuente de otro ser. Necesitas expandirte con emociones evocadas por otro ser que anhela lo mismo en ti.                                        

¿Dónde está el amor que te eleva? Con el que no te sientes nunca sola, aunque el silencio reine. Que es ternura, entendimiento, admiración mutua. Que te hace crecer como la hierba a la luz del sol.

He llegado a pensar que tal vez el amor más profundo, el que es incondicional, es el amor de un hijo. Ese ser que crece dentro de ti, y que es una parte o prolongación más de ti; debe de serlo, puedo sentirlo, aunque no lo haya experimentado. Quizás el amor más puro de los que hay. Porque existen muchas clases de amores, y yo estoy buscando a uno en concreto para que dé resultado el anterior. Uno con el que conectar con toda la intensidad, profundidad y misterio que se encuentra en el universo, donde perderse no sea motivo de preocupación, sino de aventura.

Quizás solo exista en las historias de los libros, historias escritas por almas inquietas como la mía que, ante su desazón, proyecten ese amor que inspira a salir a buscar. Quizás solo lo experimente así. Pero dentro de mí, en lo más profundo de mi ser, sé que existe; lo puedo notar, tiene que estar escondido por alguna parte. 

Me gustaría experimentar en esta vida alguna vez, aunque solo fueran 5 segundos, ese amor que te atrapa. Alguien que pueda leer mi alma, que nuestros corazones marquen el ritmo de una partitura, de nuestra canción, única en este universo. 

Que pueda reconocer el tacto de sus labios, y sea la droga que me cree acción y me deje flotando en el mundo de los sueños como una nube. Que su respiración sea una danza que baila contra mi pecho. Un amor, lleno de emociones que explota como el Big Bang; nuestra historia, una galaxia; él y yo orbitando juntos, surcando el espacio como dos cometas. Que esta vez mis lágrimas sean una lluvia de estrellas formando un manto donde posarnos y, entre caricias, esparcir el polvo mágico entre nuestros cuerpos.   

                                                                             


                                                      

El amor que te embriaga el alma es un amor con luz, con sentido, con propósito; es calma, es risa, es refugio, es sanación, es ligereza, es pasión. El amor que embriaga el alma tiene de ingredientes en su receta dos seres que hablan el mismo lenguaje del alma, que entienden y saben descifrar el mapa del otro. Y es cuando todo empieza a recobrar sentido: la luz es más intensa, las sombras de la oscuridad dejan de asustarnos, los colores son más vívidos. Un amor que es realidad, que se puede tocar, experimentarlo en todos sus matices y formas.           

Quizás un día lo encuentre, lo alcance; mientras tanto, sentiré en lo más profundo de mí que hay algo más, que mi alma está en constante expansión como el universo, buscando atraer y chocarse contra un cuerpo que contiene la misma inquietud, curiosidad y hambre que una servidora. Lo soñaré, lo manifestaré, y si no es en esta vida, en otra nos encontraremos, porque estamos hechos de la misma materia que el universo, de un amor embriagador.                                                                                                                                                                                                                             

martes, 28 de abril de 2026

Serpiente 🐍

Surcado el vaivén del tiempo, buscando un poco el cálido calor del amor, quizás, ¿qué digo quizás?, buscando el amor. Me he quedado mucho tiempo en un sitio en el que mi sangre se ha congelado y no me permite vivir. No es solo mi sangre helada, es el lugar, oscuro y frío, es el veneno que llevo dentro y mi lengua queriéndose liberar. Sabes que no atacaría, solo si me encuentro en peligro y así me siento, pero hace tanto que ya no recuerdo quién soy. 

Sigo reptando para buscar la salida, una fuente de calor, que me llene de las respuestas que tanto deseo y de la libertad. Lo de la cautividad fue tu juego, tenerme de mascota. Sentir la distancia entre tú y yo, entre ese puto cristal donde me observas, donde dejaste que olvidara cuál era mi esencia. ¿Qué fue lo que te enamoró de mí? ¿La tentación de mi tacto enredado en tu piel? ¿La belleza de mis ojos misteriosos? ¿O quizás, ser una criatura fascinante a la que poder hipnotizar?

Ahora ya no me importa; quiero escapar, ser yo misma, seguir mi camino. Necesito calor o terminaré muriéndome. Al igual que desprenderme de esta vieja piel, que me aprieta, que me hace daño. Hace tiempo que se me quedó pequeña; he crecido, he evolucionado, mientras tú sigues mirándome y no haces nada. Ya no soy tu pequeña. Quiero, ¿qué digo quiero?, necesito con urgencia desprenderme de esta piel llena de parásitos y de heridas que quiero sanar. También de la tuya, no más caricias llenas de una mezcla de hielo y cariño en dosis pequeñas, pero letales.

Soy una serpiente, soy salvaje, libre; esa es mi naturaleza. No intentes de nuevo hipnotizarme con esa música que sale de tus labios, porque no quiero estar más a la defensiva, no quiero que este veneno me mate, no quiero estar más en esta jaula de cristal. Porque siento que soy yo la que se estrangula a sí misma, mientras tú me observas, pero no me cuidas. Me aprieta, me duele, no quiero que sigas jugando conmigo como si fuera un juego, ese que tantas veces jugabas de niño en tu Nokia y que ahora de mayor, por no haber sanado, lo sigues haciendo conmigo.

Sigo surcando, buscando un ambiente más cálido, más seguro, donde comprendan la naturaleza de mi alma, con mis luces, mis sombras, donde vivir mi esencia. No intentes atraparme; no quiero que, como el Principito, ser la serpiente que se comió al elefante. ¿Qué te impide ver mi sufrimiento? Acaso el tuyo propio. 

Déjame ser simplemente yo misma; ha llegado la hora de transformarme y cuidarme, esa palabra que te quedó muy grande, al igual que yo. 



sábado, 2 de abril de 2016

Locura de caos

Que hay de hermoso entre esa locura de caos que no coordinan ni la mente, ni el alma, ni ese viejo cansado llamado corazón. Me sobra la fría oscuridad de la soledad, y me falta tú-cariño. Maldita sea el amor que te ha tenido que cegar, no ves la realidad, mi detestable realidad de la que quiero huir. Hay cosas que no se puede explicar con palabras, tan solo entender con miradas y ver mas allá del color de esos ojos verdes.

No es fácil lidiar con esa malditas batallas internas que te van matando por dentro lentamente. Dudas que golpean una y otra vez y se convierten en una pesadilla constante. Secretos ocultos que descubres por error, que te matan lentamente, de los que hubieras preferido no conocer ese lado oscuro, tan intimo de personas que lo eran todo. A veces es mejor vivir el la ignorancia y mantener esa inocencia de recuerdos intactos, aunque sabes que todo cambio y nada es lo mismo. En esta vida algunos juegan a ser actores con mascaras, que te engañan con amor barato.

jueves, 31 de marzo de 2016

Ahogar la penas

Quería huir de esta realidad, y quien sabe si de esta vida. Un baño seria perfecto para relajarse, pensó. Pero su mente le domino e inconscientemente se sumergió para ahogar su vida. 
Ese quizás no era el mejor final, y por una vez más su corazón no quiso abandonar de latir. De repente un impulso la despertó de esa pesadilla.

About on!

Gracias por visitarme y por seguirme!!
Solo deciros que si copiais algo que escrito en algunas de mi entradas del blog pongais la fuente de donde lo habeis copiado: http://almadeangel-wada.blogspot.com GRACIAS!


Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.